Imagina que estás haciendo una cuenta mental. Alguien te dice: «Suma 27 + 15 y después réstale 8».

No necesitas recordar esa información durante horas. Solo necesitas mantenerla en la cabeza el tiempo suficiente para operar con ella.

Primero recuerdas el 27 y el 15, haces la suma, mantienes el resultado —42— y después realizas la resta.

Ese pequeño proceso cotidiano tiene mucho que ver con la memoria de trabajo.

La memoria de trabajo es el sistema cognitivo que nos permite mantener información temporalmente y trabajar con ella mientras realizamos una tarea. Está presente cuando comprendemos una frase, seguimos instrucciones, resolvemos un problema, aprendemos algo nuevo o intentamos recordar qué íbamos a hacer hace unos segundos.

Y aquí está lo interesante: no funciona como un simple almacén de recuerdos.

Es más parecido a un espacio mental de trabajo. Un lugar temporal en el que mantenemos determinados datos disponibles, los combinamos, los actualizamos y descartamos aquello que ya no necesitamos.

Por eso, entender cómo funciona la memoria de trabajo ayuda a comprender también por qué a veces podemos leer una página y no recordar lo que acabamos de leer, olvidar una instrucción de tres pasos o perder el hilo de una conversación.

¿Qué es la memoria de trabajo?

La memoria de trabajo, también conocida como working memory, es un sistema cognitivo que permite mantener y manipular temporalmente la información necesaria para realizar una actividad.

Su función no consiste únicamente en «guardar» datos.

Mientras utilizamos la memoria de trabajo podemos mantener información activa, manipularla, actualizarla, ignorar determinados estímulos y cambiar nuestra atención entre diferentes elementos.

Por ejemplo, cuando alguien te da una dirección:

«Sigue recto, gira a la derecha después del supermercado y luego toma la segunda calle a la izquierda».

Necesitas mantener esas instrucciones en mente mientras las ejecutas. Si intentas recordar las tres indicaciones al mismo tiempo y además estás pendiente del tráfico, de las señales y de dónde estás, tu espacio mental empieza a llenarse.

Eso es precisamente lo que hace interesante a la memoria de trabajo: su capacidad es limitada.

Psychology Today la describe como la capacidad de mantener temporalmente una cantidad limitada de información disponible para utilizarla de inmediato. Entre sus ejemplos están recordar una parte de una frase mientras comprendemos la siguiente, mantener un número en mente mientras hacemos una operación o combinar varios conceptos para llegar a una conclusión.

¿Cómo funciona la memoria de trabajo?

Una forma sencilla de entenderla es imaginar una mesa de trabajo mental.

Sobre esa mesa colocamos la información que necesitamos utilizar en ese momento.

Si estamos resolviendo un problema matemático, pueden estar sobre la mesa algunos números. Si estamos leyendo, pueden estar determinadas palabras o ideas de las frases anteriores. Si seguimos una receta, podemos mantener temporalmente el siguiente paso que tenemos que realizar.

El problema es que la mesa no es infinita.

Cuando introducimos demasiada información nueva, algunos elementos pueden desaparecer de nuestro foco de atención.

Child Mind Institute utiliza precisamente la idea de un «espacio de trabajo» limitado para explicar este fenómeno: cuando se acumula demasiada información nueva, ese espacio cognitivo puede sobrecargarse.

Por eso la memoria de trabajo está estrechamente relacionada con actividades que hacemos todos los días.

Comprender lo que leemos

Cuando lees una frase larga, necesitas conservar parte de la información inicial mientras procesas lo que aparece después.

Si pierdes esa información demasiado pronto, comprender la frase completa se vuelve más difícil.

Resolver problemas

En matemáticas, por ejemplo, no basta con recordar los números. Hay que mantenerlos disponibles y utilizarlos en el orden adecuado.

Seguir instrucciones

Cuando alguien nos proporciona varias instrucciones seguidas, la memoria de trabajo ayuda a mantenerlas presentes mientras las ejecutamos.

Mantener una conversación

Incluso conversar requiere memoria de trabajo. Tenemos que recordar lo que acaba de decir la otra persona mientras pensamos en nuestra respuesta.

Aprender

Cuando aprendemos algo nuevo, necesitamos mantener la información activa el tiempo suficiente para procesarla, relacionarla con conocimientos anteriores y darle sentido.

Por eso la memoria de trabajo y el aprendizaje están estrechamente relacionados.

Características de la memoria de trabajo

Aunque el concepto puede parecer complejo, podemos entenderlo a partir de tres características fundamentales.

1. Tiene una capacidad limitada

No podemos mantener una cantidad ilimitada de información disponible al mismo tiempo.

Durante años se popularizó la idea de que la memoria de trabajo podía manejar aproximadamente 7 ± 2 elementos. Sin embargo, las investigaciones posteriores han cuestionado que exista una cifra universal aplicable a todas las situaciones.

La cantidad que podemos mantener depende, entre otras cosas, de cómo se presenta la información y de si podemos agruparla en unidades significativas.

Por ejemplo, recordar las letras:

U – S – A

puede resultar más sencillo si las percibimos como una única unidad: USA.

A este tipo de agrupación se le suele llamar chunking.

Psychology Today señala que los límites de la memoria de trabajo siguen siendo objeto de debate y que podemos mantener unos pocos elementos en el foco cuando no utilizamos estrategias como la repetición. Además, esos elementos pueden ser simples o formar unidades más complejas.

La idea importante, por tanto, no es memorizar una cifra concreta.

Es entender que nuestra capacidad de memoria de trabajo es limitada.

2. La información permanece durante poco tiempo

La memoria de trabajo está pensada para utilizar información en el momento.

Si alguien te dice un número de teléfono y lo repites mentalmente mientras buscas dónde apuntarlo, estás utilizando tu memoria de trabajo.

Pero si no haces nada con esa información y tampoco la consolidas de alguna manera, probablemente dejará de estar disponible rápidamente.

Esto explica por qué podemos recordar perfectamente una información durante unos segundos y, poco después, ser incapaces de recuperarla.

3. Es una memoria activa

Esta es quizá la diferencia más importante.

La memoria de trabajo no se limita a almacenar información.

La utilizamos para trabajar con ella.

Podemos comparar datos, hacer cálculos, reorganizar información, actualizar lo que estamos pensando o ignorar determinados estímulos.

En otras palabras, no es simplemente «recordar».

Es recordar mientras hacemos algo con aquello que recordamos.

Memoria de trabajo y memoria a corto plazo: ¿son lo mismo?

Es habitual utilizar ambos conceptos como si fueran exactamente iguales, pero conviene hacer una distinción.

La memoria a corto plazo se relaciona principalmente con mantener información durante un periodo breve.

La memoria de trabajo implica además utilizar o manipular activamente esa información.

Por ejemplo, si alguien te dice:

583921

y tú intentas mantener ese número en la cabeza durante unos segundos, estás utilizando memoria a corto plazo.

Pero si te dicen:

«Recuerda 583921 y dime cuánto resulta si sumas sus dos primeros dígitos»,

ya no basta con conservar la información. Tienes que trabajar con ella.

Ahí entra en juego la memoria de trabajo.

Esta distinción ayuda a entender por qué la memoria de trabajo es tan importante para procesos como el razonamiento, la comprensión y la resolución de problemas.

Memoria de trabajo y atención: una relación muy estrecha

La atención y la memoria de trabajo están relacionadas, pero no son exactamente lo mismo.

La atención ayuda a seleccionar qué información procesamos.

La memoria de trabajo permite mantener y utilizar parte de esa información mientras realizamos una actividad.

Una forma sencilla de verlo sería:

Atención → selecciona información.

Memoria de trabajo → mantiene y trabaja con esa información.

Esto también explica por qué una dificultad aparente de memoria no siempre significa que el problema esté realmente en la memoria.

Si nunca prestamos atención a una información, puede que simplemente no haya sido procesada adecuadamente desde el principio.

Understood destaca precisamente esta diferencia: la atención permite que la información entre en el sistema, mientras que la memoria de trabajo ayuda a trabajar con ella y darle sentido.

¿Por qué es importante la memoria de trabajo para aprender?

Pensemos en algo tan sencillo como estudiar un texto.

Primero lees una idea. Después aparece una segunda que está relacionada con la primera. Para comprender el conjunto, necesitas mantener disponible parte de la información anterior mientras procesas la nueva.

Eso requiere memoria de trabajo.

Lo mismo ocurre al aprender matemáticas, escribir, leer, comprender instrucciones o resolver problemas.

En el aula, por ejemplo, un estudiante puede escuchar una explicación, recordar una regla y aplicarla inmediatamente a un ejercicio. Si la cantidad de información supera su capacidad disponible, puede empezar a cometer errores aunque haya entendido inicialmente el concepto.

La memoria de trabajo también participa en tareas tan cotidianas como recordar un número mientras lo introduces en el teléfono, seguir una receta o realizar varias operaciones mentales consecutivas.

Por eso no debemos pensar en ella como una habilidad aislada.

Es una pieza que participa en numerosos procesos de aprendizaje, comprensión, concentración y razonamiento.

¿Qué ocurre cuando la memoria de trabajo se sobrecarga?

Aquí aparece una situación que probablemente todos hemos experimentado.

Alguien nos explica cinco cosas de una vez.

Intentamos recordarlas.

Después empezamos a hacer la primera.

En mitad de la tarea nos preguntamos:

«¿Qué era lo siguiente que tenía que hacer?»

No necesariamente hemos «olvidado» porque tengamos mala memoria. Puede que simplemente hayamos superado la cantidad de información que podíamos mantener activa en ese momento.

La sobrecarga de la memoria de trabajo puede aparecer especialmente cuando una tarea es nueva, compleja o contiene demasiadas instrucciones simultáneas.

Por eso dividir una tarea grande en pasos más pequeños puede facilitar su ejecución.

Understood señala, por ejemplo, estrategias como tomar notas y dividir las tareas en un número manejable de pasos para reducir la carga que supone mantener toda la información mentalmente.

Ejemplos de memoria de trabajo en la vida cotidiana

La memoria de trabajo está funcionando mucho más a menudo de lo que solemos pensar.

Algunos ejemplos son:

  • Recordar un número mientras buscamos dónde anotarlo.
  • Hacer una operación matemática mentalmente.
  • Seguir instrucciones con varios pasos.
  • Recordar el principio de una frase mientras comprendemos el final.
  • Leer un texto y relacionar una idea con otra.
  • Recordar una pregunta mientras esperamos nuestro turno para hablar.
  • Seguir una receta mientras cocinamos.
  • Recordar dónde hemos dejado algo mientras buscamos otra cosa.
  • Mantener varias ideas en mente para tomar una decisión.
  • Organizar mentalmente los pasos necesarios para terminar una tarea.

Psychology Today recoge ejemplos similares, como mantener un número mientras realizamos una operación, recordar información previa de una frase o mantener varios conceptos activos para combinarlos.

Memoria de trabajo y funciones ejecutivas

La memoria de trabajo forma parte del conjunto de procesos que conocemos como funciones ejecutivas.

Estas habilidades nos permiten dirigir nuestro comportamiento hacia un objetivo: organizar información, mantener la atención, controlar determinadas respuestas y gestionar diferentes pasos de una tarea.

Por eso la memoria de trabajo aparece constantemente cuando necesitamos hacer algo que requiere organización mental.

No es simplemente una cuestión de «tener buena memoria».

Una persona puede recordar perfectamente acontecimientos de hace años y, al mismo tiempo, tener dificultades para mantener activas varias instrucciones mientras realiza una tarea.

La memoria a largo plazo y la memoria de trabajo cumplen funciones diferentes.

¿Se puede mejorar la memoria de trabajo?

La respuesta requiere cierta cautela.

Sí existen estrategias que pueden ayudar a trabajar mejor con las limitaciones de la memoria de trabajo, especialmente cuando una tarea contiene mucha información.

Algunas de las más sencillas son:

Dividir la información

En lugar de intentar recordar diez instrucciones simultáneamente, podemos dividirlas en pequeños grupos.

Tomar notas

Escribir información libera parte de la carga que, de otro modo, tendríamos que mantener mentalmente.

Repetir la información

La repetición puede ayudar a mantener determinados datos disponibles durante más tiempo.

Agrupar información

Convertir varios elementos en una unidad significativa puede facilitar su manejo.

Reducir distracciones

Si nuestra atención está constantemente saltando entre diferentes estímulos, resulta más difícil mantener información relevante activa.

Hacer una cosa cada vez

Cuando una tarea ya exige bastante memoria de trabajo, añadir más información o cambiar constantemente de actividad puede aumentar la carga cognitiva.

Estas estrategias no significan que podamos convertir nuestra memoria de trabajo en un espacio ilimitado. La clave está en aprender a trabajar de manera más eficiente con una capacidad que es necesariamente limitada.

¿La memoria de trabajo cambia con la edad?

La memoria de trabajo no permanece necesariamente igual durante toda la vida.

Psychology Today señala que las medidas de memoria de trabajo suelen mostrar mejoras durante la infancia y una tendencia al descenso en edades avanzadas, aunque existe variabilidad individual.

Esto ayuda a explicar por qué las demandas cognitivas pueden sentirse diferentes en distintas etapas de la vida.

También es importante recordar que tener algún despiste ocasional es completamente normal. Todos podemos olvidar una instrucción, perder el hilo de una conversación o quedarnos en blanco cuando intentamos recordar algo.

Lo importante es diferenciar esos episodios cotidianos de dificultades persistentes que interfieren significativamente con el aprendizaje o las actividades diarias.

En resumen: la memoria de trabajo es nuestro espacio mental de operaciones

La memoria de trabajo está detrás de muchas actividades que realizamos sin pensar demasiado en ellas.

Cuando calculamos mentalmente, seguimos instrucciones, comprendemos una frase, aprendemos un concepto o resolvemos un problema, estamos utilizando este sistema cognitivo.

Su característica más importante es también su principal limitación: no podemos mantener y manipular una cantidad ilimitada de información al mismo tiempo.

Por eso entender cómo funciona puede ayudarnos a estudiar mejor, organizar las tareas de forma más eficiente y comprender por qué determinadas actividades se vuelven difíciles cuando contienen demasiada información simultánea.

La próxima vez que olvides una instrucción justo después de escucharla, quizá no se trate simplemente de «mala memoria».

Tal vez tu espacio mental de trabajo estaba lleno.

Y entender eso cambia bastante la manera en que vemos el aprendizaje, la atención y la propia memoria.